De una amistad virtual, a un acto de solidaridad real

Antes de Facebook o  WhatsApp, existieron otras formas de comunicación a través de la red. A finales de los 80 nace el Chat, una manera de conectarse y hablar en tiempo real. Luego apareció el MSN Messenger y los foros grupales donde las personas podían conversar sobre un tema en común desde diferentes lugares del mundo. El mundo entero se volvía cada vez más pequeño gracias a la posibilidad de comunicarse de manera inmediata.

Así fue como Yexica Marcano, de Caracas, Venezuela y Alexandra Quintero, nacida en Bello, Antioquia, comenzaron a compartir sus mundos. Eran jóvenes estudiantes, y a las dos las unía el gusto por una agrupación mexicana que hace diez años era una de las más importantes en Latinoamérica. Las dos se conocieron en un foro que congregaba a los fans de esta agrupación y a partir de ese momento se empezó a forjar una amistad a más de mil kilómetros de distancia.

Yexica vivía en Caracas con sus padres y hermanas, y se dedicaba al trabajo familiar, una casa de banquetes y eventos.

“Somos cuatro mujeres, una es abogada, otra es administradora de empresas y la otra es docente. Yo soy la menor de la familia y soy comunicadora social. Nuestros padres, con mucho esfuerzo, nos sacaron a todas profesionales, cuenta Yexica

Por el lado de Alexandra, su familia también se dedicaba al trabajo de banquetes y realización de eventos, una labor que coincidía con la actividad que desempeñaba la familia de Yexica en Venezuela; esto, antes de tener que dejarlo todo.

Al igual que muchas personas venezolanas, Yexica tuvo que abandonar Venezuela y aventurarse en un nuevo comienzo lejos de casa.

“Me acordé de una amiga que tenía en Medellín, ella me decía que me fuera, que sus papás me apoyaban. Esa amiga que conocí en un foro por internet hace diez años, era ahora mi única esperanza”, asegura la joven venezolana.

De un tiempo para acá, ya no a través del foro, sino por otros medios de comunicación más actuales, Alexandra empezó a seguir paso a paso la situación por la que Yexica y su familia estaban atravesando. Por medio de fotografías y videos, la joven paisa comprendió que esa amiga, a la que había visto una sola vez en su vida, necesitaba una ayuda. Nunca perdieron comunicación.

“Comprendiendo esa situación, hablé con mi familia y les pregunté si podíamos recibirla por unos días. De tantos años de hablar con ella ya era de la familia. Yo le insistía todo el tiempo que se viniera, pero ella no quería, la verdad le daba mucha pena”, relata Alexandra.

Yexica finalmente decide aceptar la ayuda de esa amiga virtual y emprende su viaje hasta Medellín junto a dos de sus hermanas. Una vez en Cúcuta, empieza la angustia para las hermanas Marcano, pues el dinero con el que salieron de Venezuela se había agotado y no era suficiente para llegar hasta la capital del departamento de Antioquia.

Con un dinero que Alexandra logra enviarle hasta Cúcuta, las hermanas Marcano pisan tierra antioqueña y las dos jóvenes del foro se encuentran por segunda vez, pero en esta oportunidad, para compartir un acto de solidaridad.

Luego de dos meses de permanecer en la casa de Alexandra, Yexica logra, a través de la venta de galletas y postres, traerse al resto de su familia. La repostería ha sido para ella un salvavidas, pues desde que llegó a Colombia ha podido salir adelante gracias a sus pasteles y galletas, arte que aprendió en su natal Caracas como un pasatiempo más que practicaba en los ratos libres.

“Un día nació el amor por las tortas y los pasteles, veía las tortas como las decoraban y me despertó la curiosidad de saber cómo se hacía. Entonces hice un curso con una señora de la que aprendí muchísimo y desde ahí empecé a mejorar las técnicas de las tortas”, asegura Yexica

Tal ha sido la solidaridad de esta familia colombiana, que la han respaldado como fiadores para que Yexica lograra rentar un apartamento con el espacio suficiente para todos y una cocina cómoda para cumplir con los pedidos que han ido aumentando.

“La familia de Alexandra, sus padres, sus hermanos y hasta sus amigos, nos han dado cositas, porque llegamos a Colombia sólo con una maleta, sin nada más. Nos recibió no solo una familia solidaria, sino un Colombia solidaria”, señala Yexica.

Esta joven venezolana asegura que a través de su empresa de repostería quiere ser una parte activa de Colombia, aportar a la economía del país y, por qué no, generar empleo para todos.

Tanto para Alexandra como para Yexica, esta historia de amistad y solidaridad será un legado para sus generaciones. Podrán contar en unos 20 años cómo un foro de internet se convirtió en un puente para pasar de una amistad virtual, a una amistad real.

 

 

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