No siempre es fácil regresar al colegio – Parte II

Según expertos, el periodo de adaptación escolar para los niños y niñas es un reto que debe ser apoyado entre los padres y la institución. En el caso de Génesis, el apoyo de sus padres fue incondicional, pero no se puede decir lo mismo del colegio donde se encontraba.

Luego de casi tres meses, Johanna logró reubicar a Génesis en otra institución educativa, tenía que arriesgarse a enfrentar su hija a un nuevo proceso de adaptabilidad y correr el riesgo.

“Finalmente, el 4 d abril cambié de colegio. Yo veía muchas personas y el colegio era muy diferente, yo decía para dónde cojo, qué hago.  Quería devolverme para la anterior institución. Entonces, como no podía, prefería irme para el curso de mi hermanita y no entrar a clase. Me daba como pena, miedo, porque los niños me miraban todo raro”, asegura Génesis.

La estrategia no dio resultado, Génesis continuaba llorando y deprimida. Pero esta vez, tal como lo aseguran los expertos, el apoyo de la institución fue clave para su proceso de adaptación.

Irene Sánchez, docente de informática y directora del curso de Génesis, recuerda que la niña no lograba adaptarse a la cantidad de materias, pues en Venezuela veía de 8 a 9 y ahora tenía que enfrentar la responsabilidad de 15 materias.

“Génesis fue un caso especial en esta institución. La primera semana fue terrible para ella. Le tenía miedo al curso, mucho terror. Tal vez pensó que no la recibiríamos bien. Fue una semana muy tensa para ella. Pero a la semana siguiente nos sentamos con ella, conversamos, la hicimos sentir tranquila. La senté en la parte de adelante y le conseguimos materiales para trabajar, fue nuestra manera de acogerla y apoyarla”, asevera la docente.

La institución apoyó el caso de Génesis. En efecto, la niña necesitaba una ruta de acompañamiento diferente a la familiar, pues era necesario fortalecer sus capacidades sociales e intelectuales.

“Poquito a poquito sentí más confianza y yo iba preguntando a las profesoras. Ellas me explicaban las cosas en una hojita y yo lo resolvía,” relata Génesis.

Según Andrés Ortúa, rector de la institución, en el colegio se encuentran 2.400 alumnos matriculados de los cuales 36 son venezolanos. A pesar de la cantidad de estudiantes, Génesis tuvo acceso a una atención personalizada y apoyo por parte del cuerpo docente de la institución.

La educación incluyente es un aspecto importante para los niños y las niñas de todo el mundo, este es uno de los pilares fundamentales de la institución pública Andrés Bello, colegio que apoyó el caso especial de Génesis y la convirtió en la niña que era antes.

“Los profesores y mi familia me ayudaron a salir a adelante. Me di cuenta que mi rendimiento académico no había decaído y, aunque las matemáticas eran difíciles, logré llegar a ocupar el primer puesto de mi salón”, comenta Génesis.

Cuatro meses después la familia Hernández Canquiz cuenta la historia de otra manera. La niña que hace diez meses salió de Venezuela ha tratado de recuperar la vida escolar que llevaba antes.

Quiere volver a Venezuela, pero mientras eso sucede, seguirá esforzándose por mantener su foto en el cuadro de honor de su nuevo colegio.

*El artículo fue publicado con autorización de los padres de la menor

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