Una madre valiente y un hijo especial

Emily Carolina Nava es una mujer venezolana de 35 años, proveniente del estado Mérida, Venezuela. Enfermera profesional, esposa y madre de cuatro hijos de dieciséis, trece, nueve y cinco años de edad.
Aunque para una madre todos sus hijos son iguales, para Emily la llegada Samuel Alejandro, su tercer hijo, la convertiría en una mujer aún más especial.
Con apenas 25 años y aun siendo estudiante de enfermería, el 10 de julio de 2009 en Venezuela, Emily da a luz a Samuel. Recuerda que el bebé no lloró y que tan pronto fue recibido por los médicos, el recién nacido tuvo que ser trasladado a la unidad de cuidados intensivos.
“Cuando pude levantarme salí a buscar a mi Samuelito, pero no estaba en la salita normal de los niños recién nacidos. Pregunté por él y me condujeron a cuidados intensivos, pero no estaba envuelto en pañales, sino en cables de hospital”, recuerda Emily.
Efectivamente Samuel había nacido con una falla respiratoria y cuatro años más tarde fue diagnosticado con parálisis cerebral leve. Por esa época Emily ya se había graduado y estaba ejerciendo profesionalmente, pero debido al diagnóstico de su hijo, dejó el trabajo y se dedicó por completo al cuidado de él.
“Por ese tiempo en Venezuela aún había la manera de apoyar a Samuel. Lo llevaba a las terapias, equitación, natación, ejercicios lúdicos y tomaba las medicinas sin falta. Con ese esfuerzo y con la ayuda de Dios, logramos que Samuel caminara, fue una gran alegría”, cuenta la joven madre.
Pero, al igual que muchos venezolanos, la situación para Emily y su familia empezó a ponerse difícil. De un momento a otro, las medicinas, las terapias y la comida empezaron a escasear, no sólo para Samuel, sino para toda la familia.
Según la joven enfermera, los últimos dos años no tenían para comer más que plátano maduro con queso, esto tres veces al día y por más que ella y su esposo trabajaran, el dinero no alcanzaba para nada.
“Un día ya no pude más. Fue cuando mis hijos me pidieron de comer y no había más que un banano, uno para cada uno. Adicionalmente a Samuel hacía tres meses se le había acabado su medicina y tenía miedo de que empezará a retroceder todo lo que en cinco años habíamos logrado con él”, cuenta Emily.
Aunque esta mujer había prometido no dejar a sus hijos solos, tuvo que salir de su casa, de Venezuela, para ir en busca de nuevas oportunidades para ella, su esposo y sobre todo para sus hijos.
Muchas veces es el padre quien sale del núcleo familiar para buscar opciones de supervivencia, pero en este caso fue Emily quien decide dar ese difícil paso y llegar hasta Colombia. Su esposo quedó a cargo de sus hijos.
Emily llega a Colombia a finales de mayo de 2018 e inmediatamente empieza a buscar empleo.
“Al día siguiente de haber llegado a Colombia, me uní a todas las redes y grupos de venezolanos en el país. Indagué, pregunté y busqué por todos lo medios la manera de tener un trabajo honesto donde pudiera ejercer como enfermera”, recuerda Emily.
Pasó hojas de vida en el barrio Normandía, lugar donde fue recibida por una familiar que se encontraba en el país. Su perfil profesional pasó por hogares geriátricos, hospitales y centros de salud, hasta que finalmente logró emplearse.
Durante este tiempo trabajó en extenuantes turnos nocturnos al cuidado de personas mayores, y con el esfuerzo del trabajo duro, a los cinco meses de su estadía en Colombia logró traerse a su familia completa.
Llegaron nada más que con un par de maletas y las ilusiones de salir adelante en un país desconocido, dejando en Venezuela todo lo que habían conseguido para su casa.
La situación poco a poco ha ido cambiando para Emily y su familia, y aunque Samuel no ha pasado por un solo control médico desde que llegó a Colombia, su madre se las ha arreglado para que él continúe mejorando, pues en casa se turnan para hacerle los ejercicios y tenerlo ocupado.
Emily representa a las mujeres, madres y esposas venezolanas que se arriesgan, que luchan y que no se dan por vencidas para sacar adelante a sus familias. Ella y su familia ya se han establecido en Colombia gracias a la solidaridad de algunas personas colombianas. Esperan algún día retornar a Mérida, si Samuel se lo permite, pues según ella, ya se ha enamorado de Colombia.

Comment: 1
  • Linaide Angulo Nava 13 diciembre, 2018 2:36 am

    Mi hermana ha sido desde que se convirtió en madre una mujer guerrera, de ella he aprendido que rendirse no es lo mejor.. la amoo porque me ha regalado unos hermosos sobrinos como todas mis hermanas, entre esos ángeles está SAMUEL.. a quien amo como a todos mis sobrinos hermosos.. el es un niño que admiro porqué ha sido tan fuerte cómo su mamita.. mí hermana es ejemplo de tantas mujeres luchadoras que siempre busca dar lo mejor por sus hijos así como lo hizo nuestra hermosa madre… Hermana te amoo ….

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